sábado 30 de mayo de 2009

Me heriste


Me heriste con el dardo de tus dedos,
de tu aliento,
con el murmullo de tu voz rompiendo en cristales
el silencio


Me heriste absorbiendo el aire,
quitándolo de en medio
con el crepúsculo adueñándose de tu figura
en mis ojos te cincelaste
a fuego lento.


Me heriste, me traspasaste aún antes

de tocarme un solo pelo .

Catalizador de ignición,

trocaste hielo en fuego

sin tiempo de reacción.


Con las armas levantadas

pusiste bandera a mis fronteras

derrumbaste los muros

y atracaste también en mis bodegas .


Deshiciste en mi boca

el suave palpitar de las corrientes

desgusté, agridulce,

la sangre de tus venas.


Y yazgo traspasada por el filo de tu daga,

convaleciente mi anhelo

merodeando tu alma.



Si te quedas con ganas de un sábado literario...

7 soliloquios:

Carina Felice dijo...

un abrazo calido para curar esa herida, y fuerza de espiritu para seguir adelante.
:( me quedo tristita!

Marisol dijo...

Hay heridas que sangran más de la cuenta, pero al fin y al cabo... cicatrizan.
Un abrazo por tus letras y para tí mis mejores deseos.

Sinuhe dijo...

Y lo mejor de todo es que la medicina es el propio veneno... ains... heridas de amor y guerra. :)


Un abrazo

Balamgo dijo...

Los dos excelentes, la poesía y el relato. Me refiero al relato de Sábado...No puedo de momento dejarte el comentario por allí, pues tendré que hacer una cuenta, pero lo haré...
Un saludo.

Manuel de Mágina dijo...

Tenía una visita pendiente a tu blog (y aquí estoy) aunque sólo sea para confesarte que tu comentario en el mío el pasado sábado derrochó ingenio y me gustó un montón.

Besos.

Neogeminis dijo...

no hace falta portar armas para herir mortalmente, a veces sobra con una sola palabra.


Un abrazo!

Pedro dijo...

Bello, bello, bello